viernes, 23 de marzo de 2012

Juán Ramón Jiménez.

Adolescencia.
Aquella tarde,
al decir yo que me iva del pueblo,
me miró triste, ¡ que dulce !,
vagamente sonriendo.

Me dijo: ¿Por qué te vas?
Le dije: Porque el silencio
como si estuviera muerto.

¿Por qué te vas?  E sentido
 que quiere gritar mi pecho,
 y en estos vales callados,
 voi a gritas y no puedo.

Y me dijo: ¿ Adónde vas?
Y le dije: Adonde el cielo
esté más alto, y no brillen
sobre mí tantos luceros.

Hundió su mirada negra
allá en los valles desiertos,
y se quedó muda y triste,
vagamente sonriendo.

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