Un coche, zapatos, ropa, móviles, cualquier tipo de cosas materiales.
Creemos que es lo más importante, o una de las cosas esenciales de la navidad, y en realidad, lo es.
Se supone que en navidad uno regala cosas a un ser querido y nos regalan cosas, pasamos un rato y nos reímos de cosas irreales.
De niños creemos en que verdaderamente viene Papá Noel y soñamos con que traigan ese regalo que anhelábamos.
De mayores, las cosas cambian, nos damos cuenta que realmente ese personaje es simplemente un mito y que son nuestros padres o seres queridos, quien nos envían los regalos, pero aún así, de mayores seguimos soñando con lo mismo, con que se den cuenta el regalo que verdaderamente queríamos o el que se lo aclaramos tantas veces, una y otra vez.
Pero no nos damos cuenta que hay regalos que no se envuelven.
Hay cosas que valen mucho más que un coche, que un viaje, que un móvil.
Hay cosas que simplemente no necesitan una envoltura ni costar dinero para hacer feliz a álguien.
¡Esos son los regalos que importan!, una visita inesperada, un familiar mejora de salud, una salida entre todos, o simplemente compañía.
Porque esos son verdaderamente los regalos que nos quedan marcados toda la vida, los que no se envuelven.
Para Año Nuevo deseamos poder tener nuestras casa, llegar a pagar los impuestos, cosas realmente estúpidas. Si son deseos, por qué pedimos esas cosas que se pueden hacer realidad?
¿Por qué no pedimos una segunda oportunidad al lado de la persona que queríamos y perdimos? ¿Por qué no simplemente pedimos que las cosas queden como están o que la gente que queremos nunca se vayan?
No entiendo el momento en el que dejamos de soñar.
Quizás eso es lo que nos falta, magia.
Yo sé que pido para Navidad siempre, y no es un bien material, es felicidad continua.
FELIZ NAVIDAD !
No me creo que hayas dejado de soñar.
ResponderEliminarEspero no hacerlo nunca !
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