Cuando me lo tengas que decir... piensa en si a mi me haría algún bien escucharlo, en si realmnte yo habría elegido escucharlo (reflexiona si tras tu sinceridad, lo que estás haciendo es justificar tu necesidad de desahogo, de descargar algo que llevas dentro) ten en cuenta que yo no voi a valorar tu sinceridad si con ella me haces daño.
Cuando me lo tengas que decir... te escucharé con toda mi atención, porque habrás elegido decirmelo pensando en mi y no en ti (hazlo poco a poco y fíjate en mis reacciones. Para a tiempo si ves que me voi a romper) apreciaré tu sinceridad, aun cuando alguna vez te equivoques, porque sabré que en el fondo querías de verdad ayudarme.
Me gusta mucho tu entrada Cris, y estoy de acuerdo en lo que dices; la sinceridad muchas veces puede hacernos daño, pero es necesario contar aquellas cosas que no supimos hacer bien, simplemente para quedar agusto o porque en realidad necesitas soltarlo, por el bien del otro, y que el sea capaz de poder tomar su decisión.
ResponderEliminarYo valoro mucho la sinceridad, creo que es una de las cosas que más me gusta que tenga una persona; me gusta poder confiar.